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Las dudas más comunes

1. ¿Estamos frente a una enfermedad

 
Últimamente hemos observado algunas conductas que no sabemos cómo calificar. Nuestra hija esta haciendo una dieta que no difiere mucho de la que hace su compañerita de la escuela. Tal vez esté menos comunicativa, no quiera compartir con nosotros las comidas o pase demasiado tiempo en el gimnasio. Pensamos que estas actitudes de por sí no tienen por qué alarmarnos. Además, muchas veces minimizamos algunas señales que advertimos. No cabe duda de que preferimos que “todo esté bien” y seguimos actuando como si así fuera.

En realidad, aquí viene bien un consejo al que debe tenerse en cuenta.

Consultemos con un especialista. Es el camino más seguro para preservar la salud. 

 
La Detección Temprana
1. ¿Es mi hijo anoréxico?

En general los padres nos preguntamos si algunas conductas de nuestros hijos son en realidad “caprichos de adolescentes”, si obedecen “a una crisis de crecimiento” o si “son comunes a todos los chicos”.

Muchas veces no asociamos algunas actitudes que aisladamente no son importantes, pero que en su conjunto pueden conformar una Patología Alimentaria grave: la “ANOREXIA NERVIOSA”.

Resumiremos brevemente algunas alteraciones físicas que la enfermedad produce, actitudes frente a la comida típicas del anoréxico y también conductas sociales propias de la enfermedad.
 
Como descubrir la Enfermedad

Nuestro consejo ha sido claro y lo repetiremos toda vez que sea necesario: “Consultemos con un especialista”.

Este es sin duda el camino más seguro, pero ¿qué es lo que debemos observar para descubrir la enfermedad?

Para facilitar la tarea describiremos el perfil del paciente anoréxico y bulímico, los signos físicos y clínicos, las actitudes frente a la comida, la conducta social, aspectos de la personalidad y otras características.

 
Los argumentos más comunes de un hijo enfermo

La “verdad universal” que todo enfermo de Anorexia o Bulimia proclama es la más difícil de rebatir para cualquier padre inexperto, por lo que debemos prestarle especial atención:

- “Estoy sano”, afirman.
Y esto es la base de sustentación de la enfermedad. También merecen un breve análisis las argumentaciones que comúnmente utilizan para justificar conductas patológicas.

 
Los Primeros Consejos

1. El consejo fundamental.

Nuestra familia sufre un proceso doloroso y difícil. Nos enfrentamos a una realidad que nos cuesta mucho aceptar. Tenemos un hijo enfermo. La ANOREXIA NERVIOSA o la BULIMIA NERVIOSA ha entrado en nuestra casa, se ha instalado y poco a poco nos va destruyendo a todos. Nos resistimos a creer que esto haya sucedido y pensamos: “En qué fallamos?”, “Qué hicimos mal?” o “Quién tiene la culpa?”.

La enfermedad ha afectado al ser que más queremos, nuestro hijo.

Ante este cuadro de situación, tiene cabida “el consejo fundamental”.

 
Lo que No se debe hacer

1. No se sienta culpable.

No malgaste su tiempo y su energía en la búsqueda de “la causa” o “el culpable” de la enfermedad. No encontrará una respuesta adecuada y mucho menos, una solución efectiva. Usted ha hecho por su hijo lo mejor que ha podido. El origen de la enfermedad es multicausal y lo que importa es vencerla. Usted ha dado el primer paso, tiene en sus manos una guía que lo orientará. Está tratando de ayudar a su hijo. ¡Felicitaciones!. La familia juega un rol primordial en la recuperación de anoréxicos y bulímicos.

 
La Importancia de la Familia

 

1. La familia como sistema.

La familia debe ser un sistema ordenado si quiere ser justo. El orden significa la existencia de jerarquías que deben ser respetadas en un clima de amor y sana convivencia. Hay que prestigiar las funciones parentales, revalorizar su autoridad y toma de decisiones. En la familia los hijos aprenden a obedecer para luego poder mandar en los ámbitos donde les toque participar. Si fueron criados con amor, amarán a sus hijos. La buena comunicación entre los integrantes de la familia es fundamental. El respeto, el saber escuchar u el expresar con claridad las ideas y opiniones forman parte del ejercicio diario que debemos practicar. Todo padre debe ejercer en plenitud el derecho y el deber de educar a sus hijos. El rol que cada uno ocupa en la familia debe estar claramente definido. Para interactuar convenientemente deben respetarse reglas básicas de convivencia. Si la paz y la alegría están presentes, todo resulta armonioso y grato.

 
Los Maestros y la Escuela

Todos sabemos que la Anorexia Nerviosa y la Bulimia Nerviosa aparecen en la adolescencia. Si bien la edad de comienzo ha bajado en los últimos años, el grupo de riesgo está en la escuela. Los maestros deben interesarse en esta problemática y colaborar con la familia en la detección temprana.

El rol docente es fundamental para formar jóvenes libres de adicciones y aptos para la vida. Por esta razón es necesario que estén debidamente informados acerca de estas patologías. Si logramos que se capaciten, potenciaremos la acción de la familia en la lucha diaria contra este flagelo. Es lógico revalorizar entonces el rol del docente en la prevención y detección temprana.

 
La Prevención

1. El papel de la familia.

La buena convivencia familiar dificulta la entrada a la Anorexia Nerviosa y a la Bulimia Nerviosa. Cuando existe una forma sana de comunicarse y cada uno de los integrantes de la familia mantiene su rol, es más fácil comprenderse y respetarse. Cuando cada uno tiene su propio proyecto de vida y entre todos comparten metas comunes, es más sencillo preservar la salud. Si existen pocas reglas, pero claras y sencillas, a las que todos respetan, se vive en un clima de armonía. Pero sin duda, el elemento primordial que condiciona la calidad de vida es el afecto. El amor que se recibe de los padres es el alimento principal que posibilita el desarrollo amónico de una persona. Aprender a amar es un arte que debe cultivarse, un trabajo saludable que nos permite crecer.

La solidaridad nos enriquece, pongámosla en práctica.

Formemos una familia con amor y respeto.